Lenín Moreno incumple su promesa de reducirse el sueldo a la mitad hasta 2021

El presidente acumula otra mentira. Falta a su palabra como alguien que se sabe impune y que cuenta con la protección de los medios y de una Asamblea que apenas fiscaliza.

Lenín Moreno
El presidente Lenín Moreno el pasado 29 de octubre de 2020.

Durante marzo y abril, cuando el miedo inundaba los hogares de los ecuatorianos y se les rogaba a quedarse en casa como medida de protección ante una enfermedad nueva el gobierno hizo varios anuncios.

Ya para ese entonces la palabra del presidente Lenín Moreno no valía nada, pero ante la proporción de la tragedia que azotaba al país, se esperaba que por esta ocasión el mandatario se ponga serio.

Prometió que los personas con préstamos hipotecarios en el Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (BIESS) podrían refinanciar las deudas por hasta 30 años, sin importar cuanto tiempo hayan pagado la deuda.

No cumplió, y sin ningún anuncio previo, el BIESS cambió la política reduciendo el plazo a 20 años dejando a miles al borde de perder sus casas.

Prometió USD 1.000 millones en préstamos de reactivación para ayudar a los negocios que debieron cerrar durante meses. Apenas han colocado USD 100 millones.

Y así se van acumulando las mentiras: Moreno dijo que ya estaban al día en el pago de sueldos, pero hay profesores de la UArtes que llevan dos meses impagos, mientras que las clínicas de diálisis tienen casi un año desde que cobraron su última factura.

La última mentira se develó la noche de este martes, de manera escondida, sin anuncio, como suele hacer este gobierno. Moreno y sus ministros se redujeron a la mitad sus sueldos como solidaridad frente a los ecuatorianos despedidos o que también vieron reducidos sus salarios por la Ley Humanitaria que su gobierno impulsó. La reducción salarial del sueldo del Ejecutivo debía durar hasta mayo de 2021, cuando terminaba el periodo.

Pero un nuevo decreto puso fin a esa medida. Vuelven a ganar lo mismo, pero con un descuento del 16%, porque dizque ellos también trabajaban en jornada reducida como el resto del sector público.

Las mentiras de Moreno rayan en lo obsceno, es como si se burlara en la cara de los ecuatorianos que luchan por sobrevivir a la pandemia y a un gobierno que los empobrece a diario.

Es la actitud de un presidente que se sabe impune porque tiene medios adictos y una asamblea secuestrada, que apenas fiscaliza, además de una fiscal obsesionada con perseguir a la oposición.

Cacareaban austeridad, pero la cuarta vicepresidente de este gobierno viajó al Vaticano para conseguir la foto con el Papa que pondrá en el escritorio de su oficina. El pueblo no importa porque el gobierno lo concibe como una masa de zombies incapaz de pensar por su cuenta que puede devorar cuanta mentira se le echa.

Por eso es que tienen la audacia de salir en cadena nacional y asegurar que el desempleo se redujo a la mitad, ¡a los mismos niveles que los de Estados Unidos!

Más allá de las promesas incumplidas o la sucesión de mentiras, lo que sorprende justamente es cómo concibe Moreno y su gobierno a la ciudadanía.

Para ellos son un conjunto de seres inertes, que no piensa, incapaz de hacerle daño gracias a la protección de medios de comunicación devenidos en cómplice. (O)

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