Diana Atamaint no resistió más al frente del Consejo Nacional Electoral (CNE). Su paso por el organismo ha sido nefasto: alineamiento total con ADN llegando incluso a perjudicar la transparencia de las elecciones.

Antes de 2018, Diana Atamaint era conocida como militante de Pachakutik. De hecho, fue asambleísta por esa tienda política.
Hoy es reconocida por su servilismo a ADN, todo ha valido con tal de contentar al nuevo poder instalado en Carondelet.
Atamaint fue presidenta del CNE durante ocho años gracias a Julio César Trujillo, el anciano emperador que destruyó la institucionalidad del Estado ecuatoriano, en complicidad con Lenín Moreno.
Con esa designación, Atamaint se atornilló al cargo. Y con la llegada al poder de Daniel Noboa, esta hizo todo cuanto estaba a su alcance para complacerlo.
Nunca hizo nada ante la campaña anticipada de Noboa. Permaneció muda ante el uso de recursos públicos (bonos, cocinas de inducción y hasta mercadería incautada en la aduana).
Miró para otro lado cuando Noboa se rehusó a pedir licencia, como lo exigía la Constitución.
Por último, lideró unas elecciones gravemente cuestionadas. La oposición cantó fraude, pero ella no abrió ni una urna.
Hasta intentó convocar a una consulta para instalar una Constituyente, sin la venia de la Corte Constitucional. Entonces se supo que su hermano es funcionario del Gobierno de Daniel Noboa. Es empleado en el consulado de Ecuador en Nueva York.
En vísperas de las elecciones locales, adelantó las mismas por una supuesta alerta meteorológica. En ese contexto, pasó a la historia del ridículo cuando dijo: adelantamos las votaciones, no las elecciones.
Su deriva gobiernista, la llevó a suspender a los movimientos Construye y Unidad Popular. Para ello fue necesaria cuatro sesiones del Pleno y el uso de un consejero totalmente alineado al Gobierno: José Merino.
La gota que derramó el vaso llegó este miércoles 10 de junio de 2026. La consejera Esthela Acero estaba con permiso de maternidad. Eso le servía para principalizar a Merino, un personaje salido de las cloacas de la política.
Acero dijo que ya había terminado su permiso materno, por lo que quería principalizarse. Atamaint se rehusó, lo que generó la protesta de los consejeros Elena Nájera y José Cabrera, este último toda una sorpresa porque siempre votaba con Atamaint.
Nájera y Cabrera dejaron sin quorum la sesión. Era notorio que Atamaint había perdido el control del CNE, ya le resultaba imposible liderar las sesiones donde se toman las decisiones más importantes.
Convertida en una figura decorativa, el Gobierno le hizo pulgar abajo, lo mismo que hace con todo aquel que se vuelve inútil.
El relevo entonces vino este jueves 11 de junio de 2026. José Cabrera fue designado presidente y Esthela Acero vicepresidenta en reemplazo de Enrique Pita.
Atamaint votó a favor de ambas designaciones, esperando que eso la revista dignidad. Pero no hay tal, la indignidad ya es parte de su esencia. Sus decisiones fueron clave en la instalación de esta narcodictadura bananera que se instaló en el país.
Gracias a sus acciones y omisiones, Noboa ha consolidado su poder que solo ha servido para infligir sufrimiento al pueblo ecuatoriano.
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