Noboa bajará el diésel y presentará sus propuestas de Constitución… después de la consulta

Daniel Noboa

El presidente Daniel Noboa anunció que el precio del diésel bajará dos centavos el galón a partir del 15 de diciembre, un mes después de la consulta popular en la que los ecuatorianos deberán decidir si se convoca una Asamblea Constituyente.

El presidente Daniel Noboa no podía ser más obvio en la visión que tiene sobre la sociedad ecuatoriana. Para él, las personas que viven en este país son una especie de enajenados, con poca inteligencia, incapaces de comprender una mentira.

Así quedó evidenciado en dos anuncios que hizo Noboa. El primero sobre el precio del diésel. Según él, el costo del galón de este combustible bajará a USD 2.78, es decir dos centavos menos, a partir del próximo 15 de diciembre.

La reducción no será ahora, sino un mes después de la consulta popular en la que los ecuatorianos decidirán si se instala una Asamblea Constituyente.

Y hay más. El precio del diésel volverá a bajar. Esta vez hasta USD 2.70 a partir del 15 de febrero de 2026, cuando, según los cálculos, el país esté a las puertas de elegir constituyentes, siempre que se apruebe la consulta previa.

Cabe entonces preguntar, ¿por qué no lo rebaja ahora y por qué no negoció sobre este margen con la Conaie para evitar así más de 30 días de paro?

Porque el régimen no gobierna con base al bienestar general, sino fundamentado en cálculos electorales. Todo está enfocado en ganar la próxima elección.

Así, elimino bonos cuando gana una elección y los reanuda en la víspera de una campaña electoral. Adelanta el décimo tercero días antes de los comicios. Propone rebaja de combustibles basado en el mismo calendario.

Justamente por eso es que nada funciona en el país. Por eso es que los hospitales son casas de la muerte y la inseguridad campea. Porque los recursos se inyectan para satisfacer las apetencias electorales de los Noboa, no para cubrir los derechos de los ecuatorianos.

La rebaja de los precios de los combustibles lleva a otra pregunta: ¿Entonces, para que eliminó el subsidio si lo va a retomar en diciembre? ¿Acaso no decían los chearleaders del Gobierno que el subsidio beneficia a los traficantes de drogas, de combustible y la minería ilegal?

Es que era obvio, todos esos argumentos son falsos. Simplemente dejaron de cubrir el subsidio para redireccionar esos recursos a medidas tipo bonos que le permitan a Noboa ganar la próxima elección.

Y como parte de ese cálculo se evidencia una estrategia gubernamental: mentir. Sí, porque Noboa cuando oculta sus propuestas de Constitución, está mintiendo.

Es muy obvio que Noboa tiene en mente, con el cambio constitucional, bajarse derechos como la educación superior gratuita, la protección de la naturaleza y de los sectores estratégicos, la eliminación de la tercerización, la universalidad del derecho a la salud, el principio de no discriminación a todo tipo de minorías y más.

Noboa no lo puede decir porque sabe que perdería votos por lo que opta por la mentira. Ahora la pregunta es: volverá el pueblo ecuatoriano dejarse mentir otra vez. Porque si gana el sí, es muy evidente que esa será la política y otro paquetazo más.

Aquiles Alvarez emerge como líder de la oposición

Aquiles Alvarez

El alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, acudió a la Comisión de Garantías Constitucionales de la Asamblea para exigir explicaciones sobre el vehículo de Industrial Molinera que visitó al principal sospechoso del bombazo en la Bahía.

Aquiles Alvarez
El alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, acudió a la Comisión de Garantías Constitucionales de la Asamblea, el 21 de octubre de 2025.

Cada vez que el alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, viaja a Quito, es un hecho político de enorme importancia para el país. Pero lo ocurrido ayer sobrepasa cualquier expectativa.

Alvarez y el gerente de Segura EP, Álex Anchundia, fueron convocados por la Comisión de Garantías Constitucionales de la Asamblea Nacional.

El motivo de la reunión era analizar el caso Porsche que involucra a un vehículo de esta marca, el cual está a nombre de Industrial Molinera (empresa cuyos dueños son la familia Noboa), con el que era el principal sospechoso de colocar una bomba en la zona de la Bahía, en Guayaquil.

A la cita también estuvieron convocados los ministros de Gobierno, Zaida Rovira y del Interior, John Reimberg, pero no acudieron. El caso de Rovira era especial porque cuando estalló la bomba ella era gobernadora del Guayas.

En aquella ocasión, en una muestra de soberbia ignorancia, dijo que la seguridad de la Bahía era responsabilidad del Municipio de Guayaquil. Pese a eso no fue, al igual que el fiscal que llevó la causa y se rehusó a presentar cargos contra el implicado.

Alvarez hizo una detallada descripción de los hechos y remarcó el silencio gubernamental. Que en este caso comunica mucho. Puso como ejemplo que la rueda de prensa semanal de la vocera de Noboa, Carolina Jaramillo, fue suspendida sin ofrecer explicaciones.

Nadie ha reaccionado. Ni Rovira, ni Reimberg, y en este último es raro porque es muy conocida su costumbre de empapelar a jueces y fiscales.

La claridad de Alvarez fue tan contundente que dejo mudos a los cuatro asambleístas de ADN que acudieron a la Comisión con la clara misión boicotear la sesión.

La única que se atrevió fue Nathalie Morillo, exConstruye y hoy chearleader de Daniel Noboa, como ella mismo se reconoció. Ella solo alcanzó a preguntar a Alvarez si acudirá a la Comisión de Justicia, donde también fue convocada para analizar la bomba en Mall del Sol.

La pregunta fue acompañada de una loa a Noboa y destacando como este no tiene procesos judiciales, ni grillete. Alvarez, que tiene este dispositivo por la persecución del Gobierno, respondió: claro, porque controlan la justicia.

Y de ahí destrozó a toda la bancada de ADN. Le enrostró el caso Progen y la negativa de la mayoría oficialista a fiscalizar. Morillo solo pudo bajar la cabeza. Contesten, gritó el alcalde de Guayaquil.

Después dijo algo que quedará grabado en la hemeroteca. El poder es efímero, y cuando termine este mandato, en el corto o largo plazo, el presidente se irá a Nueva York y cambiará el chip de su teléfono, y nunca más le contestará mientras ustedes enfrentan procesos judiciales, les espetó.

Por eso les aconsejó que revisen bien su posición porque ellos creen que están defendiendo al “Divino Niño”. Los asambleístas de ADN no pudieron reaccionar.

Pero más allá del gran performance de Alvarez en la Asamblea, el alcalde de Guayaquil se lleva un gran logro: romper el cerco mediático.

Él mismo, al igual que el coordinador de la bancada de la RC, Juan Andrés González, ofrecieron ruedas de prensa sobre el caso Porsche, pero ningún medio hegemónico, excepto Expreso, publicó.

Al acudir a la Asamblea, Alvarez se colocó en otra plataforma que resultó imposible para los medios ignorar. Ahora, el caso Porsche está en la agenda mediática, pese a las prevernciones de los periodistas de evitar a toda costa nombrar a Industrial Molinera.

Así Alvarez logró aumentar la presión sobre los voceros gubernamentales e incluye a los asambleístas de ADN. Además, logró sembrar la idea en el imaginario público la sospecha del autoatentado, un pensamiento que hasta ayer solo recibía burlas.

Lo hecho ayer coloca a Alvarez en un sitial, donde probablemente él no quería estar. Y es el del líder de la oposición. Está allí obligado por las circunstancias, frente a una salvaje persecución.

A ese factor se suma las contradicciones internas de la RC, que no ha podido articular una oposición real, en gran parte porque su máximo líder, Rafael Correa, está fuera del país.

De igual manera, lo ocurrido ayer, generará odio entre el Gobierno, poco acostumbrado a los golpes. Así que Alvarez y el Municipio les toca esperar el nuevo golpe que vendrá del régimen.

Imitando a Israel, el Gobierno impide la llegada de alimentos a Imbabura

Ayuda humanitaria incautada

Medios digitales denunciaron que la Policía incautó el camión con donaciones de alimentos, ropa y medicinas para los manifestantes de Imbabura.

Ayuda humanitaria incautada
Captura del video donde se observa la detención del camión con ayuda humanitaria para Imbabura.

No hay día que el Gobierno y la fuerza pública cruce una línea roja en lo que se refiere a violaciones a la ley y a los derechos humanos. Ahora, imitando al régimen genocida de Israel, impide la llega de alimentos a Imbabura.

Este domingo 19 de octubre de 2025 se llevó a cabo un festival artístico en el Parque Elegido, en Quito. Esa fue la oportunidad para acopiar donaciones dirigidas a los manifestantes de Imbabura.

Ese acto se realizó en medio de un salvaje despliegue militar en la zona. Había más uniformados que personas, con un claro ánimo intimidatorio. Ya quisieran Durán, Guayaquil o Manta tener tal nivel de “protección”.

Se recogieron alimentos, medicinas y ropa. Todos estos artículos fueron cargados en un camión, que en la noche emprendió su viaje a Imbabura.

Pero a medio camino la Policía interceptó el vehículo y lo incautó, actuando nuevamente al margen de la ley. Elementos policiales, para tristeza del país, actuando como ladrones de carretera.

Eso ocurría casi, de manera paralela, con el anuncio del Gobierno de que suspende el diálogo con los manifestantes de Imbabura, tal y como se acordó el jueves pasado.

Con ambas acciones, el régimen demuestra que observa a los manifestantes de Imbabura como un enemigo que debe ser exterminado. Y ese objetivo se debe alcanzar bajo cualquier circunstancia, lo que implica la violación de la ley.

Para Daniel Noboa y sus súbditos, los manifestantes de Imbabura no son ciudadanos ecuatorianos. Es un enemigo.

Es la misma visión que tiene Israel hacia los palestinos. Por eso impidieron la llegada de alimentos para que la población se muera de hambre, y eso incluye a niños, mujeres y ancianos. Porque para los israelíes no hay diferencias; todos deben desaparecer.

La misma visión tiene Noboa con quienes protestan contra él. Por eso los bombardea, asalta sus casas, suspende sus medios de comunicación, les corta los servicios básicos, dispara a sus cuerpos e impide su abastecimiento.

Tiene sentido. Noboa fue a Israel y delante de Benjamin Netanyahu dijo que ese país y Ecuador “tienen los mismos enemigos”.

El nivel de mortandad del genocidio israelí en Gaza no se compara con lo que ocurre en Imbabura. Pero las técnicas usadas y el pensamiento que está detrás de él son las mismas. Y eso representa una amenaza, casi existencial para todo aquel que se opone al régimen de Daniel Noboa. 

Los tres silencios que revelan el comportamiento mafioso de los Noboa

Daniel Noboa

El gobierno guarda silencio sobre la compra de La Posta por parte de un asambleísta de ADN. El SRI no explica qué paso con la deuda tributaria del Grupo Noboa. Tampoco dicen nada sobre el vehículo de Industrial Molinera que visitó a un sospechoso de colocar una bomba en Guayaquil. El que calla, otorga dice el refrán popular.

Daniel Noboa
El presidente Daniel Noboa rodeado de guardaespaldas y funcionarios públicos.

La familia, como concepto, también tiene una definición mafiosa. En el mundo del crimen organizado o de las oligarquías que coquetean con el hampa, la familia lo es todo.

Bajo esta concepción, todo se justifica por defender y proteger a la “familia”. Y tal parece que ese principio guía el actuar del presidente Daniel Noboa.

Queda ahora claro que Noboa llegó al poder con la casi única misión de colocar a su familia en la cima del país, a costa de aplastar al resto de los ecuatorianos.

Y para mantenerse arriba, Noboa y los suyos están dispuesto a todo. No solo se trata de estrategia política, sino también que están dispuestos violar la ley o reprimir derechos. No importa si eso cuesta vidas.

Tres casos revelan el posible cometimiento de delitos como testaferrismo, lavado de activos, estafa, asesinatos, entre otros. Y todo parece que eso lo hacen gracias a vínculos con el hampa.

1. SRI extingue la deuda de Grupo Noboa

Hasta la fecha el Servicio de Rentas Internas (SRI) le explica al país porqué la deuda del Grupo Noboa, quien fuera el mayor deudor del país, se redujo a cero.

De hecho, fue la familia Noboa la que informó al país de la jugada en un comunicado en el que hace veladas amenazas a medios de comunicación. Como la mafia.

¿Cómo lo lograron? Pues colocando al Estado al servicio de los intereses de los Noboa. Por eso el presidente nombró como directora del SRI a una exfuncionaria de Grupo Noboa que se dedicaba a la cuestión tributaria.

Así, Noboa cumple la promesa que hizo en el debate presidencial: que no cobraría la deuda de su familia.

2. La compra de los medios de comunicación

Nadie sabe cómo el asambleísta de ADN, Luis Alvarado, desembolsó más de dos millones de dólares para comprar La Posta y Radio Centro.

Su patrimonio no supera los 60.000 dólares. Él ahora es asambleísta suplente, pero en el periodo pasado fue titular.

Es alterno de su pareja, la asambleísta de ADN, Janina Rizo. Ni él, ni ella, ni su jefa de bancada, peor Niels Olsen, han ofrecido explicaciones al país.

A la vocera del Gobierno, Carolina Jaramillo, le preguntaron sobre el caso. Y ella contestó que no sabía nada. Lo mismo han respondido uno que otro legislador de ADN consultado sobre el tema.

La Fiscalía no investiga, la Contraloría tampoco. La UAFE, a donde los asambleístas reportan mensualmente sus movimientos financieros, está muda.

Y su silencio es tan descarado que emitieron un informe por lavada de activos contra el alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez. Aquí la Fiscalía actuó de inmediato, con Alvarado no.

¿De dónde sacó la plata Alvarado? ¿mintió en su declaración patrimonial a la Contraloría y en su reporte a la UAFE? Hay indicios de perjurio, testaferrismo, lavado de activos, pero el caso se mantiene en la impunidad.

3. Un vehículo de Industrial Molinera en la Trinitaria

Un vehículo de alta gama que es propiedad de Industrial Molinera acudió a una casa en la Isla Trinitaria donde permanecía el principal sospechoso de colocar una bomba en la Bahía de Guayaquil.

El ministro del Interior, John Reimberg, tan adepto a dar declaraciones contra jueces y fiscales está mudo.

La Policía también guarda silencio, al igual que la empresa. Para informar que redujeron la deuda tributaria a cero sí emitieron un comunicado; en este caso no.

Este círculo de la impunidad se realiza gracias a que los Noboa controlan el Consejo de la Judicatura y la Fiscalía. Eso les permite violar la ley abiertamente.

Los medios de comunicación se suman esto, porque apenas informan sobre estos casos. De hecho, si alguien se pregunta si las bombas en Guayaquil son un operación de falsa bandera, la respuesta es la burla.

Nadie puede cuestionar, nadie puede denunciar. La mafia impone el silencio gracias que lo controla todo.

Así Ecuador parece la Nicaragua de los Somoza o de los Ortega. Una república bananera donde todo está al servicio de la familia gobernante que, para permanecer en el poder, está dispuesto a todo. Lo más triste es que medio país lo acompaña en esa misión.

Indígenas hacen torcer el brazo a Reimberg y lo sientan a dialogar

Diálogo con Reimberg

Desde que se inició el paro, el Gobierno se rehusó a dialogar. Pero la resistencia en Imbabura y la gestión de la alcaldesa de Otavalo, Anabel Hermosa, hicieron que John Reimberg, ministro del Interior, se siente a dialogar.

Diálogo con Reimberg
Momentos en que dirigentes indígenas de Otavalo dialogan con el ministro del Interior, John Reimberg, este 15 de octubre de 2025.

Desde que se iniciaron las protestas convocadas por la Conaie contra la eliminación del subsidio al diésel, el Gobierno ha tenido una postura intransigente.

Catalogaron a los manifestantes como terroristas, buscaron dividir al movimiento indígena con entrega de dádivas y se rehusaron a dialogar.

Su estrategia es la represión y el uso brutal de la fuerza para enviar el mensaje de que la protesta no se permite en el gobierno de Noboa.

Por eso Imbabura vivió el martes una jornada de fuego y sangre que dejó dos muertos y comunidades enteras aterrorizadas.

En ese contexto surgió una figura, la de la alcaldesa de Otavalo, Anabel Hermosa. Durante la represión, ella puso el cuerpo.

En un video difundido en redes sociales, se la observa caminando junto a su pueblo. Cuando el piquete militar está en frente, ella dice “hasta aquí no más”, para evitar el enfrentamiento.

Ella, sola, fue a conversar con los militares. Gracias a sus gestiones logró sentar en una misma mesa a las comunidades indígenas de su cantón y al soberbio ministro del Interior, John Reimberg.

Los diálogos surtieron efecto y se llegó a un acuerdo. El primer logro fue la liberación inmediata de todos los detenidos del martes pasado y el traslado de los 15 de Otavalo a su ciudad.

De paso, el Gobierno demuestra que manejan la justicia y pueden liberar o apresar a quien quieran, cuando quieran.

Reimberg, haciendo gala de su desparpajo, llegó a decir que vuelve la paz al país, ignorando que llueven balas en prácticamente toda la Costa.

Lo que sí logró Hermosa, que está siendo acosada por el Gobierno con denuncias en la Fiscalía, es rebajar la tensión en Otavalo.

La represión había llevado al límite la situación en esta ciudad. Pero el acuerdo, no gustó a todas las bases que reclamaron en las afueras del Municipio.

¿Qué hizo Hermosa? Lo mismo: dar la cara. Salió a la calle a hablar y explicar que el diálogo empezará con mesas técnicas que arrancarán el lunes. Los dirigentes de Otavalo están pidiendo la congelación del precio del diésel, teniendo en cuanta que luego de la consulta Noboa, probablemente, lo vuelva a subir.

Y los propios indígenas, en la cara de Reimberg, dijeron que van por el no en esa consulta.

Más allá de las narrativas del Gobierno, lo cierto es que la manifestación indígena logró la liberación de sus presos y que a sus familias las dejen en paz.

Hacer torcer el brazo a Reimberg, que se cree una especie de Rambo andino, es otro logro. De igual manera la manifestación sigue. Hay carreteras de Imbabura que siguen cerradas.

Pero los indígenas ya le enseñaron el camino al Gobierno. Es algo tan simple como sentarse a hablar.

Imbabura sufre el peor ataque de su historia de manos de la fuerza pública

Represión en Imbabura

Militares impartiendo terror en viviendas repletas de mujeres, niños y ancianos. Uniformados disparando al cuerpo a manifestantes y periodistas. Esas son las imágenes que deja el “convoy humanitario” del Gobierno en Imbabura.

Represión en Imbabura
Una nube de humo se levanta en la carretera Panamericana, en Imbabura, este 14 de octubre de 2025.

Ecuador no había visto imágenes como las registradas este 14 de octubre de 2025 en Imbabura. Ese día entró el “convoy humanitario” del Gobierno de Daniel Noboa.

El objetivo no era llevar víveres, sino aplastar a sangre y fuego el levantamiento de las comunidades indígenas contra la eliminación del subsidio al diésel.

Los propios ministros John Reimberg y Zaida Rovira lo adelantaron. Iban a entrar en las comunidades para aplastar la protesta social.

Los militares cumplieron su misión, siempre por fuera de la ley y violando los derechos humanos.

Así desplegaron una lluvia de gases en Otavalo. Hay imágenes de una anciana que apenas puede respirar debido a la asfixia.

En otro video se observa la súplica de mujeres ante militares que estaban asaltando viviendas. Incluso uno de ellos insulta a una abuela.

Pero el video más violento de todos es el de un militar que, al estilo “call of duty” dispara directamente contra los manifestantes.

Un periodista del medio Apak TV, de Otavalo, que estaba cubriendo la represión es alcanzado por un bala. Se escuchan los quejidos de dolor y el grito “me dieron, me dieron, médico”.

También está el video de la alcaldesa de Otavalo, Anabela Hermosa, poniendo el cuerpo entre militares y manifestantes, para impedir el enfrentamiento.

Ella mismo, completamente sola, logró instalar una mesa de diálogo entre la fuerza pública y los indígenas, que permita evitar el baño de sangre.

Son imágenes que el país no había visto nunca. Los militares, que siempre tuvieron una buena imagen entre la población, perpetrando acciones salvajes y sádicas.

Con lo de ayer destruyeron la confianza ciudadana y se ubicaron por fuera de la ley. En la práctica el país se quedó sin Fuerzas Armadas, como concepto fundamental del Estado.

Ya no están al servicio de la gente, ni para protegerla. Más bien devinieron en una suerte de guardia pretoriana bajo las órdenes de una familia cómplice de los carteles del narcotráfico.

Así Ecuador sigue el mismo camino de Haití, país cuyo estado colapsó y se quedó sin fuerza pública. Y esa destrucción no es un proceso natural, sino la consecuencia de decisiones tomadas a conciencia por el mando político.

Policía y Fuerzas Armadas renuncian a su misión de defender a los ecuatorianos

Militares en Quito

Ecuador descendió un escalón más en su proceso de autodestrucción: la fuerza pública, integrada por la Policía y Fuerzas Armadas, se alinearon con un régimen fascista y con ello renuncian a su misión primigenia que la protección y defensa de los ecuatorianos.

Lo ocurrido en las últimas horas en Quito revela un triste escenario. La Policías y las Fuerzas Armadas ya no usan las armas para proteger a sus compatriotas. Todo lo contrario: las utilizan para reprimir protestas pacíficas.

Con motivo de un aniversario más del 12 de octubre de 1492, día en que se desató un genocidio contra los pueblos originarios de América, se convocó en Quito una marcha. Por supuesto en contexto del paro liderado por la Conaie con motivo de la eliminación del subsidio del diésel.

Esa marcha conmemorativa ocurre todos los años. Pero esta vez fue diferente porque en Carondelet se instaló un régimen fascista, que considera que los indígenas no son ecuatorianos. La negación del otro y, por ende, buscar su exterminio, es una de las piedras angulares del fascismo.

La concentración se iniciaba en Villaflora, al sur de Quito, para caminar hasta el centro, al icónico parque El Ejido. La policía volvió a actuar con un sadismo propio de las bandas criminales que tienen aterrorizados a medio país.

No los dejaron avanzar. Lanzaron gas a mansalva contra una marcha pacífica integrada por hombres, mujeres, niños y ancianos.

Desde el norte otra marcha pudo avanzar hasta El Ejido. Allí también fueron recibidos con gas. Hay imágenes de un policía rompiendo la cabeza a un hombre a punta de toletazos. En otro lado se ve a militares requisando a un periodista debidamente identificado.

https://twitter.com/CONAIE_Ecuador/status/1977533633385631833

Un técnico de Ecuavisa también denunció actitudes violentas de la Policía. Por si fuera poco, la fuerza pública sitió Quito, al cerrar los accesos sur y norte, complicando la vida de los turistas quiteños que buscaban regresar a casa.

El mensaje fue claro. La protesta contra el gobierno así sea pacífica, no está permitida. Oficialmente la libertad de expresión en Ecuador murió este 12 de octubre.

El ministro del Interior, John Reimberg, apareció en Teleamazonas disfrazado de policía para negar cualquier exceso de la fuerza pública. Hinchó el pecho para asegurar que la protección de Quito fue un éxito.

Pero ayer hubo manifestaciones en la ciudad sin que llegue gente de afuera. Es decir, los quiteños salieron a protestar contra el régimen. Eso significa que Reimberg defendió Quito de los quiteños, porque desde su concepción los Noboa son los dueños de la ciudad y del país.

Mientras la militares y policías ocupaban Quito, la sangre corría en la Costa, como sucede todos los fines de semana. No hay policías que defiendan Guayaquil, Playas o Buena Fe (Los Ríos).  En estos tres cantones se registraron masacres, incluido en una quinceañera.

En estos casos no hay condenas al terrorismo, ni discursos rimbombantes. Porque finalmente las víctimas son ciudadanos anónimos. El “terrorismo” que se combate es aquel que amenaza Daniel Noboa y a los miembros de su gobierno.

Por la coincidencia de ambos hechos: represión a protestas ciudadanas pacíficas y el abandono de la mitad del país que está en la Costa revela la renuncia de la misión de la fuerza pública.

Los militares no ocupan Playas, Guayaquil o Buena Fe como lo hicieron en Quito. Y esa diferencia simplemente está marcada por algo tan sencillo como es la voluntad.

https://twitter.com/EcuavisaInforma/status/1977698352079708288

Los policías y militares simplemente no quieren proteger a los ecuatorianos asediados. Lo suyo es el maltrato a ecuatorianos indefensos que solo demandan el cumplimiento de sus derechos.

Daniel Noboa desata una guerra sucia contra el pueblo ecuatoriano

Despliegue de la fuerza pública

La salvaje represión contra las comunidades de Imbabura o de San Vicente del Común ha sido calificada por la Conaie como “guerra sucia”. La imagen de la fuerza pública ante la comunidad se destruye.

Durante este feriado la represión se intensificó más, alcanzando cotas de salvajismo. Es tal el grado de violencia que usa la fuerza pública que la Confederación de Nacionalidad Indígenas del Ecuador ya habla de una “guerra sucia”.

La noche del jueves 9 de octubre, mientras Guayaquil celebraba un aniversario de independencia, los vecinos de San Vicente del Común (Quito) vivían una noche de infierno.

Imágenes difundidas en redes sociales muestran a policías lanzando bombas de humo en medio de callejones estrechos. De fondo se escuchan los gritos de mujeres suplicando “ya no más, ya no más, hay niños, mujeres, ancianos”.

Los policías ignoraron los pedidos de la gente que juraron proteger y continuaron con el sadismo. Otro video muestra la presencia de policías infiltrados encapuchados, simulando ser vándalos.

A ellos mismo la policía los observa y los escolta. Tan evidente esta estrategia propia de las guerras sucias, que la Policía tuvo que emitir un comunicado. Allí señala que los encapuchados eran miembros de la policía judicial que estaban cumpliendo allanamientos con orden judicial.

¿Y por qué, si tienen autorización judicial, deben cubrir sus rostros y no portar uniforme? A otros con esas mentiras.

En Imbabura también se reportaron manifestaciones a lo largo de este asueto. La fuerza pública respondió con la misma salvaje represión.

Por si fuera poco, el Gobierno realizó una morbosa exhibición de fuerza al llevar más de 5.000 militares hasta Quito, supuestamente para defender la ciudad.

Los medios publicaron las fotos de los uniformados saliendo de aviones, que acababan de aterrizar en el aeropuerto Mariscal Sucre.

Este 12 de octubre, cuando se conmemora la resistencia del movimiento indígena, se convocó otra gran manifestación en Quito. Hay tanquetas en las plazas del centro histórico de la capital y hasta en el tradicional barrio de Villaflora.

Un despliegue que ofende a aquellas zonas del país, especialmente de la Costa, tomadas por grupos delincuenciales. Los que viven allí están solos, en la indefensión porque las armas del Estado se usan para reprimir a sus hermanos, en lugar de defenderlos frente a los criminales.

La gran obra de Noboa, hasta ahora, es la destrucción de la imagen de la Policía, pero especialmente de las Fuerzas Armadas.

El pueblo ecuatoriano siempre tuvo una especial confianza en sus soldados, porque ganaron la Guerra del Cenepa, y porque, cuando encabezaron una dictadura militar, en los 70, nunca alcanzaron los niveles de salvajismo que sus colegas del Cono Sur.

Pero también porque en las manifestaciones que derrocaron a Bucaram, Mahuad y Gutiérrez, jamás abrieron fuego contra el pueblo. De hecho, cuando les dieron esa orden se rehusaron.

Pero en la memoria del país está el video de militares pateando el cadáver de Efraín Fuerez y el único compañero que se quedó junto a él.

Están las imágenes de policías gaseando periodistas o a manifestantes esposados. Están las imágenes de policías golpeando y deteniendo ancianas indígenas.

Este paro, deja como primer resultado, el derrumbe total de sus fuerzas de seguridad. Policía y militares ya tenían problemas por la infiltración del crimen organizado, pero se creía que aún eran casos focalizados.

Lo de ahora en cambio es desolador. Policías y militares se prestan para todo, incluso para cumplir los sueños húmedos y sádicos de un nño malcriado millonario, devenido en presidente. Están actuando por fuera de la ley, violando todas las garantías constitucionales y derechos.

Están siguiendo las órdenes de un personaje que no lleva la Patria en el corazón, que no tiene nociones de ecuatorianidad, no conoce su historia, no ama sus costumbres ni sus lugares. Es un extranjero que está usando a la fuerza pública para aplastar al pueblo que se siente traicionado.

La gente, cuando ve militares o policías, ya no se siente segura. Todo lo contrario, siente miedo por su actuación mafiosa. Si siguen ese rumbo, la caída del Estado ecuatoriano será total, puesto que, como Haití, se habrá quedado sin fuerza pública, al menos una de verdad.