Durante el gobierno de Lenín Moreno las cárceles del país se han declarado en emergencia por dos ocasiones. Sin embargo el problema de la falta de guías penitenciarios sigue.

Tras una aparente calma volvió la violencia en las cárceles del país. El último baño de sangre ocurrió en el centro de rehabilitación de Latacunga la tarde del martes 15 de diciembre de 2020.
Según un comunicado del Servicio Nacional de Atención Integral a Personal Adultas Privadas de la Libertad y Adolescentes Infractores (SNAI), los enfrentamientos empezaron a las 17:00 en la etapa de mínima seguridad.
La violencia, de acuerdo con SNAI, estalló por “disputas de poder entre organizaciones delictivas relacionadas a la banda de ‘los mexicanos’”.
Debido a ellos cinco reos fueron asesinados con armas blancas artesanales y otro guía penitenciario resultó herido.
En su boletín de prensa SNAI reconoce que “la falta de personal del Cuerpo de Vigilancia y Seguridad Penitenciaria dificulta las acciones de respuesta inmediata para atenuar estos amotinamientos”.
Sin embargo, durante el gobierno de Lenín Moreno se ha declarado en dos ocasiones la emergencia en las cárceles del país.
El último estado de excepción empezó en agosto pasado y terminó el 9 de noviembre de 2020. Y ahora SNAI informe que durante ese tiempo no se pudo superar la falta de personal para controlar las cárceles del país.
De hecho el motín en Latacunga pudo controlarse con el apoyo de la Policía.
La nueva matanza ocurre luego que el pasado 6 de diciembre, otro amotinamiento, esta vez en la cárcel de Esmeraldas dejara otros seis muertos.
En aquella ocasión se retomó el control con apoyo de la Policía y la Armada Nacional.
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