Durante años, buena parte de la sociedad ecuatoriana permaneció tranquila ante la campaña de persecución desatada contra el correísmo. Ahora, Noboa usa ese mismo aparato para destruir a todo aquel que se le oponga, hasta personas vinculadas a la derecha.

El estrangulamiento de la sociedad civil ecuatoriana avanza a pasos agigantados gracias a que las pocas instituciones que quedan en el país se hacen a un lado.
Ya no es solo contra los correístas o los indígenas, la campaña ahora abarca a empresarios, periodistas de medios hegemónicos y al candidato a alcalde de Guayaquil del PSC, Andrés Roche.
El propio Roche confirmó el rumor. Luego de recibir una advertencia por parte de un emisario del Gobierno para que cambie el discurso de su campaña, vino la retaliación.
Roche se negó a cumplir los dictámenes de ADN. La consecuencia fue el bloqueo de las cuentas bancarias de él, sus hijos, sus hermanos, sus empresas y los representantes legales de las mismas.
Nadie notificó nada. Los afectados se enteraron cuando no pudieron hacer transferencias. El banco ni siquiera informa quién dio la orden del bloqueo. La gente supone que vino de la Unidad de Análisis Financiero y Económico (UAFE), la entidad que debería combatir el lavado de activos y que maneja el todopoderoso Julio Neira. El mismo que Oswaldo Hurtado calificó de “vicepresidente”.
Semejante medida puede quebrar a cualquier empresa. Roche dijo que tiene dificultades para acceder a efectivo y que sus empresas buscan préstamos emergentes utilizando los fondos congelados como garantía.
¿Pero en qué condiciones puede un candidato hacer campaña sino tiene acceso a recursos financieros? Y no se trata de cualquier candidato. Es el representante del partido que controló el municipio de Guayaquil durante 30 años, además de reconocido empresario de la ciudad.
Lo mismo le pasó a Juan José Yúnez, alcalde de Samborondón, militante del PSC y empresario. Él no ha hecho ninguna denuncia pública, pero Roche informó que el congelamiento también lo afectó a él.
Es una medida que en el pasado se aplicó a Washington Andrade, el abogado que estaba impulsando la revocatoria del mandato de Daniel Noboa. También la sufrieron dirigentes indígenas y autoridades locales de Imbabura.
El mensaje es claro: cualquier ecuatoriano, de la noche a la mañana, puede sufrir el congelamiento de sus cuentas bancarias, sin explicación alguna.
Una medida que debería ser utilizada para combatir el narcotráfico y el lavado de activos se usa para perseguir a cualquiera, para quebrarlo económicamente. Nadie está a salvo. Por cierto; los bancos mudos, totalmente sometidos.
Más persecución; menos periodismo
A la persecución de Roche y Yúnez, se suma otro caso, el de Gisela Bayona. Con ella elm hostigamiento fue de otra forma.
La periodista sufrió una campaña de desprestigio en la que participaron todos los medios adictos a Carondelet y los “influencers”. La acusaron a ella y su esposo de denunciar la crisis de la salud pública porque tienen intereses económicos en el sector.
Tras cinco días de acoso, Bayona no resistió. Renunció a los espacios informativos que dirigía y al periodismo. Todo ante el silencio de buena parte de la sociedad ecuatoriana.
Bayona hizo lo que cualquiera en una situación así: pensar en su familia. Porque su esposo es el verdadero blanco del Gobierno, lo atacan a él para callarla a ella.
¿Noboa participó en esta campaña de derribo? Por supuesto, fue él, el pasado viernes, quien dijo, sin nombrarla, que había periodistas que hacen denuncias porque tienen intereses económicos.
Luego de su declaración se desató el infierno contra Bayona en redes.
Pero más allá de estos casos, queda claro que nadie está a salvo. Si eres una piedra en el zapato de Noboa, te quebrarán o te desprestigiarán. Eso, de facto, es el fin del estado de derecho. La Constitución, en la práctica, ha dejado de estar vigente.
Nunca antes el ejemplo de la hacienda bananera había sido tan real. Noboa es el capataz y los quince millones de ecuatorianos somos sus trabajadores, con los que puede hacer lo que le plazca.
Esa lección es la que aún no comprende el país. Noboa es una amenaza para todos, incluso para personas poderosas como Guillermo Lasso y Fidel Egas.
Porque cuando los correístas y los indígenas hayan sido exterminados, ellos y sus bancos serán los próximos. De ahí la urgencia de la unidad.
De lo contrario el horizonte es la conversión de Ecuador en la Nicaragua de los Ortega o de los Somoza, donde nadie tenga derechos, no importa si eres de izquierda o derecha, rico o pobre, hombre o mujer.
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