Noboa lleva a Ecuador a la ruptura de relaciones comerciales con Colombia

Petro y Noboa

Al imponer una tasa de 100% a las importaciones provenientes de Colombia, Noboa, de facto, interrumpe el intercambio comercial con ese país. Es una medida inédita que traerá efectos inmediatos a la cadena de suministro y a la economía nacional.

Petro y Noboa
Los presidentes de Colombia y Ecuador, Gustavo Petro y Daniel Noboa, respectivamente, durante un encuentro en Galápagos el 15 de diciembre de 2024.

Como su Gobierno, la política internacional del presidente Daniel Noboa es, por lo menos, errática y totalmente subordinada a los intereses de Estados Unidos. Y eso está por encima del bienestar de los ecuatorianos.

La más reciente medida lo evidencia: la elevación al 100% de una tasa de seguridad contra las importaciones provenientes de Colombia. El argumento es que ese país no hace lo suficiente por la seguridad de Ecuador.

Como si Gustavo Petro fuera responsable de los asesinatos, robos y narcotráficos que sangra a Ecuador. Lo es Noboa, pero este presidente, hábil en la construcción de propagandas y relatos, logra que los reflectores se dirijan a Bogotá.

En enero la tasa de seguridad fue del 30%, en febrero del 50% y ahora en abril del 100%. Y este “berrinche arancelario”, llega después de que Petro denunciara lo evidente: la tortura y muerte por inanición del preso político Jorge Glas.

El problema es que la tasa de seguridad va más allá de un berrinche. La medida significa la destrucción de la economía fronteriza, especialmente de la provincia de Carchi que prácticamente vive del comercio con Colombia.

La economía de Carchi no importa. Lo que realmente importa es golpear a Petro en las vísperas de las elecciones presidenciales de ese país, donde el oficialismo es el gran favorito.

El propio Ministerio de la Producción le informaba al asambleísta Xavier Lasso de una caída de la recaudación aduanera en Tulcán del 20%, además de efectos negativos en el sector agroindustrial como el de lácteos, flores y papas.

Al cortar de tajo el intercambio comercial con Colombia se pone en riesgo la cadena de suministros. Gran parte de las medicinas que toman los enfermos ecuatorianos viene de Colombia.

A ellos les tocará pagar el doble por sus medicinas, y si es que la encuentran porque semejante tasa vuelve imposible el comercio.

Los insumos para las diálisis, la insulina, la pastilla para la hipertensión vienen de Colombia. La economía de los enfermos ecuatorianos, que no tienen acceso a un sistema de salud pública, no importa. Lo único es golpear a Petro.

Y es que la tasa arancelaria vuelve a evidenciar la política de Noboa: el desprecio por la gente.

Noboa dijo que la seguridad en la frontera aumentó 33% luego de la creación de la tasa. Es algo parecido a lo que señaló cuando se apresó a Aquiles Alvarez, que la seguridad en Guayaquil mejoró.

Cálculos tontos que subestiman a la ciudadanía. Bajo ese análisis, también se podría decir que la inseguridad aumentó desde que Noboa llegó al poder.

Nunca antes se había llegado a la ruptura comercial con Colombia, ni siquiera luego de la crisis de Angostura en 2008 cuando ese país bombardeó territorio ecuatoriano. Esa, la que fuera la peor crisis bilateral, siempre se circunscribió al ámbito político-diplomático, sin afectar el comercio. Hoy, Noboa cruza ese paso.

Un presidente irresponsable lleva a Ecuador a la infamia internacional. Bajo el mandato de Noboa, Ecuador asaltó una embajada, condecoró a la responsable de la caza de migrantes en Estados Unidos, fortaleció vínculos con el gobierno genocida de Israel y ahora bien podría ser el sepulturero de la Comunidad Andina de Naciones, uno de los organismos precursores de la integración latinoamericana.