
El cinismo es la impronta de este gobierno: el ministro de Salud diciendo que en Quito no pasa nada y la ministra de Gobierno asegurando que nunca hubo reparto.
Fiel a ese estilo aparece en escena el gerente sepulturero de los Medios Públicos, Edison Toro.
Ese es un rol que le ha asignado Andrés Michelena por segunda ocasión. Primero se encargó de enterrar a la Superintendencia de Comunicación (un organismo que ya muchos extrañan ante el descontrol de los medios).

