El doble rasero y el cerco mediático nunca había sido posible verse con tanta nitidez como en las últimas horas. Primicias bajó la nota, Ecuavisa la publicó poco antes de que termine su noticiario y Janeth Hinostroza se revolvió por la «falta de rigurosidad» de Efe.

Estupor y caos en el Gobierno de Daniel Noboa luego que el máximo líder de los Lobos, alias Pipo, acusara al presidente ecuatoriano de ordenar el asesinato de Fernando Villavicencio.
Pipo, que guarda prisión en España, era objetivo de John Reimberg, ministro de Interior. El funcionario buscaba su extradición, pero esa operación se convirtió en un fiasco jurídico cuando la justicia española negó ese pedido. Tras ese fracaso, según el propio Pipo, se intentó que lanzara acusaciones contra Rafael Correa, tal y como se hizo con Santiago Díaz.
La operación política del oficialismo terminó en un rotundo fracaso, cuando se volteó la tortilla.
Pero más allá de la veracidad de la versión de Pipo, lo interesante de la jornada es que quedó evidenciado, como pocas veces ocurre, el doble rasero de los medios de comunicación ecuatorianos.
Ya es muy obvio: si la confesión de un delincuente es contra el correísmo es válida y debe ser replicada en todos lados. Las acusaciones tienen que salir en portada y prime time.
Así ocurrió con Santiago Díaz, un exasambleísta acusado de violación a una niña. A él, tras la audiencia, todos los medios le pusieron el micrófono para que diga: Yo traje dinero de Venezuela por orden de Rafael Correa.
El mismo lunes de esta semana, el pasado 23 de febrero, la periodista mexicana Anabel Hernández dijo que en 2010 políticos abrieron las puertas del país al narco, acusando de manera indirecta al gobierno de la Revolución Ciudadana. Esa declaración la ofreció en un programa de entrevistas en Teleamazonas.
Primicias, parte del grupo mediático, replicó la noticia. Exactamente todo lo contrario ocurrió con Pipo. La nota de Efe fue publicada por Primicias, pero poco después, misteriosamente, desapareció. ¿Alguna explicación a la audiencia? Por supuesto que no.
Ecuavisa, en cambio, fue, junto con Expreso, prácticamente uno de los dos únicos medios hegemónicos ecuatorianos que difundió la acusación de Pipo.
La publicación fue en los medios digitales de Ecuavisa. Ya en la noche, en su noticiario estelar, el respectivo reportaje apareció a las 19:56. El noticiario termina a las 20:00, es decir fue la última nota en salir.
El culmen de la pirueta mediática la protagonizó la “periodista” Janeth Hinostroza, que ahora pertenece a la órbita de ADN. En un tuit que provocó risas, se quejó por la falta de rigor de Efe, por la falta de contexto y no entendía como un medio internacional tan prestigioso se prestaba para difundir la acusación de un reconocido delincuente.
Hasta puso la etiqueta de “falso” en la noticia de Efe. Los mismos tuiteros le respondieron a Hinostroza con la publicación que hizo cuando Daniel Salcedo fue a la comisión de Fiscalización a lanzar lodo con ventilador. En esa ocasión celebró y hasta escribió “se jodieron”.
Así, lo ocurrido en las últimas horas, permite al país, y ya no solo a la militancia de la RC, comprender una verdad universal: los medios de comunicación son actores políticos. No publican lo que consideran verdad o están comprometidos con la democracia. Lo suyo es difundir “información” alineada a sus intereses.
Si es para atacar al correísmo, bienvenido sea. Si es para atacar al político de turno que defendemos (Lenín Moreno, Guillermo Lasso, Daniel Noboa), lo ocultamos, se autocensuran y, a veces, hasta se prestan para cortinas de humo.
Por supuesto que ese doble rasero no solo afecta a los medios. También a la Fiscalía que ordenó el allanamiento a la vivienda de Luisa González por las denuncias de Díaz. No habrá allanamientos a Carondelet o a la casa de los Noboa en Olón.
La bancada de ADN pidió cambio en el orden del día para atacar a la RC por los dichos de Diaz. Probablemente, ahora meterán la cabeza en la tierra.
Todo el bloque de poder ha quedado desnudo. Que sirva de lección histórica para la ciudadanía ecuatoriana.
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